De un pequeño taller en las afueras de Menghai, donde Michael Zhan encontró estas picas de bambú
Durante un viaje de aprovisionamiento por Xishuangbanna en la primavera de 2024, me detuve en un taller familiar de bambú en las afueras de Menghai. La familia lleva tres generaciones fabricando utensilios para el té, utilizando los mismos bosquecillos de bambú silvestre que plantó su abuelo. No hacen publicidad — supe de ellos gracias a un productor de pu-erh que confiaba plenamente en sus picas. Cuando llegué, el taller estaba lleno de largas tiras de bambú secándose en estantes, y el aire olía ligeramente dulce, como heno fresco. El abuelo todavía da forma a las puntas a mano con un pequeño cuchillo, juzgando el grosor al tacto. Pasé una tarde probando distintos grosores y equilibrios con tortas que llevábamos en la furgoneta — sheng denso de Bulang y shou más suave de Yiwu. Los tres tamaños surgieron de aquella sesión: uno corto para despegar con suavidad, uno mediano para las tortas de cada día, y uno largo que alcanza el centro de un disco de 357 g muy comprimido. Cada juego se elabora en lotes pequeños, y las variaciones naturales de la veta del bambú hacen que cada pieza sea ligeramente distinta. Michael Zhan seleccionó este lote después de visitar el taller dos veces para asegurarse de que el secado y el acabado cumplieran nuestros estándares. Sin metal, sin laca — solo bambú, paciencia y un poco de brisa de Menghai.